Nuevo decreto de vivienda: más regulación, pero… ¿habrá más vivienda?
J. Matías
Podemos regular el precio de una habitación, limitar los contratos temporales o cambiar quién paga determinados gastos.
Pero hay una pregunta que para mí sigue sin resolverse:
¿Dónde están las viviendas que faltan?
El nuevo decreto de vivienda introduce cambios importantes en el alquiler por habitaciones y de temporada. Entre ellos, establece que la suma de las rentas de las habitaciones de una misma vivienda no podrá superar el alquiler que correspondería a la vivienda completa. También refuerza las condiciones para justificar los alquileres temporales y prohíbe repercutir al inquilino los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato.
Entiendo perfectamente que haya que perseguir abusos, falsos contratos temporales o situaciones que perjudiquen al inquilino.
Pero creo que estamos poniendo demasiado foco en regular lo que ya existe y demasiado poco en aumentar la cantidad de vivienda disponible.
El propio Banco de España estima que entre 2021 y 2025 se acumuló un desfase de unas 750.000 viviendas entre la creación de nuevos hogares y la vivienda terminada.
Y para mí ahí está el verdadero problema.
Regular un precio no construye una vivienda nueva.
Si queremos que la vivienda sea más accesible necesitamos más oferta: más vivienda nueva, más rehabilitación, más vivienda pública, más vivienda privada en alquiler y más seguridad jurídica para propietarios e inquilinos.
Además, en modelos como el alquiler por habitaciones hay costes que muchas veces no se ven: mobiliario, suministros, mantenimiento, mayor rotación, gestión de incidencias o limpieza.
Eso no significa que cualquier precio esté justificado. Significa que, antes de regular un modelo, también deberíamos analizar qué ocurre si deja de resultar rentable para muchos propietarios.
Porque algunos seguirán alquilando, pero otros pueden optar por vender o retirar sus viviendas de ese mercado.
Y si disminuye la oferta, el problema puede hacerse todavía mayor.
Mi postura es sencilla:
estoy de acuerdo en proteger al inquilino y perseguir los abusos, pero creo que la solución a la vivienda no puede basarse únicamente en poner cada vez más límites.
Tenemos que conseguir que haya más viviendas disponibles.
Porque mientras cada vez más personas busquen vivienda y la oferta siga siendo insuficiente, podremos cambiar las reglas muchas veces, pero el problema de fondo seguirá ahí.
Más regulación puede cambiar el mercado. La verdadera pregunta es: ¿habrá más vivienda?